Esencia y arte de un protagonista

Por: Álvaro Álvarez Díaz
Foto: El Avispero.

No pretendo dictar conferencia, no es ese precisamente el objetivo. Me inspira escribir acerca de un tema que está en el tapete desde hace unos años, y muy pocos se atreven a desentrañar o al menos buscar su esencia. Sí porque la preocupante situación del pitcheo cubano no es de ahora, es un lastre del béisbol antillano. Hoy está en crisis, es cierto pero, siempre ha sido el punto neurálgico de cuanta selección nacional se integre.

Sin ánimo de establecer comparaciones porque las épocas, por ley de la vida, no se parecen. En los años sesenta del siglo pasado hubo lanzadores que quizás no tenían el repertorio que exhiben los de hoy, tampoco abundaban los veloces, ni siquiera era preocupación de los managers y entrenadores; sin embargo la exigencia era mayor por varias razones.

Era normal su trabajo las nueve entradas, entonces no existía el bateador designado, debían cumplir también su rol ofensivo. Si llegaban a embasarse corrían el riesgo de una lesión en un deslizamiento o un encontronazo con el jugador rival, en fin, era imprescindible una exquisita preparación física y… mucha concentración.

Aseguro que no es teoría personal, expongo aquí el resultado de análisis con lanzadores que aún viven y cuyos testimonios considero de altísimo valor, porque ayudan a esclarecer interrogantes sin respuestas que salen a la luz en cualquier polémica de las que a diario se suceden en Contramaestre y en Cuba.

A propósito de los cincuenta años de las series nacionales de béisbol, la prensa cubana publica entrevistas con importantes figuras que animaron, en algún momento, el mayor espectáculo deportivo del país. La mayoría coincide en sus argumentos: antes los lanzadores estudiaban a los bateadores, buscaban colocar la pelota en el lugar que realmente le resultaba difícil conectar. Tiraban strikes que parecían bolas y bolas que parecían strikes. Siempre en la zona.

Estoy de acuerdo con los especialistas y aficionados que sostienen la opinión de que, no habían muchos estelares, es verdad; pero la cifra era superior a la actual. Por el occidente estuvieron Emilio Salgado, Gaspar “El Curro” Pérez, Santiago “Changa” Mederos, Walfrido Ruíz, Manuel Hurtado, Rigoberto Betancourt, Alfredo Street; en tanto por el centro brillaron: José Antonio Huelga, Rolando Macías, Gaspar Legón, Modesto Verdura, Lázaro Santana y Oscar Romero.

En la zona oriental sobresalieron; Roberto Valdés, Orlando Figueredo, Manuel Alarcón, Braudilio Vinent, Juan Pérez Pérez, entre otros.

Ahora bien, los técnicos y periodistas insisten en la evolución que ha tenido este deporte en el mundo, nadie sería capaz de negarlo, incluso en las grandes ligas se ha establecido la especialización del pitcheo, cada uno es asignado a un desempeño específico en el juego pero, CUIDADO, ahí está bien definida la responsabilidad de cada cual. A Joe Girardi no se le ocurriría jamás colocar a Mariano Rivera a abrir.

En el caso de Cuba, estimo que los conceptos tácticos de esta disciplina se han confundido y algunos managers los utilizan como si se tratara de elementos de la moda, que se asumen aunque no existan condiciones para ello.

Pitcher no es cualquiera, las virtudes físicas influyen y las mentales son determinantes. Abridores y relevistas tienen funciones diferentes y para eso deben recibir la preparación psicológica requerida. Todos los individuos no enfrentan los retos de la misma manera y de esto también deben percatarse los directores de equipos.

Hoy cada selección cuenta con dos entrenadores para esa área y el trabajo de cada lanzador está enmarcado en subir al box cada cinco o seis días, por lo tanto hay tiempo suficiente para el análisis detallado de cada rival. Concentración y control es legado más que suficiente para poner en práctica la máxima de que realmente el pitcheo es un arte y a la excelencia llegan los inteligentes.

1 comentario

Archivado bajo Béisbol Cubano, Contramaestre, Cuba., pitcher, santiago de cuba

Una respuesta a “Esencia y arte de un protagonista

  1. Hola Álvaro:
    Me alegra mucho el desempeño último de E. Valentín.
    Luego doy mi parecer acerca de este acertado comentario tuyo.
    Mis respetos y saludos.
    Hubert.

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