Changa: Gigante del box

Por: Álvaro Álvarez Díaz
Foto: Ecured

Hace algunos años para nosotros los guajiros ir a La Habana constituía realmente un acontecimiento, quedábamos impresionados con la imponente altura del Hotel: Habana Libre, el amplio malecón, los espectáculos en Tropicana y… la posibilidad de sentarte en una silla del majestuoso parque Latinoamericano a presenciar un juego de béisbol; esto último resultó para mí un privilegio cuando mi tío Miguel, sabiendo mi afición por el deporte, prefirió que ante todo conociera el Latino.

¡Qué suerte!; esa noche iba a lanzar, nada más y nada menos que el estelar lanzador zurdo Santiago “Changa” Mederos Iglesias, al percatarse de esto mi tío me dice: no pierdas de vista a ese pitcher y disfrutarás de una clase magistral. Así lo hice, lo seguí desde que comenzó a calentar, movimientos elegantes, buena velocidad y sobre todo excelente control, sí… dije: excelente control, quizás en estos tiempos la palabra puede parecernos algo rara.

Les cuento que la gente empezó a llegar al estadio, la mayoría motivados por lo que habían leído ese día en la prensa: Hoy sube al montículo del Latino el gran “Changa” Mederos. Para mi todo aquello se convirtió en algo espectacular, lo nunca visto, estaba viviendo uno de los momentos más intensos en mi vida, imagínense acostumbrado a ver los juegos de manigua en los potreros de la finca de mi abuelo. Fue tanta la impresión que olvidé quien era el rival de los Industriales, solo fijé la vista en el lanzador.

Transcurría el desafío, inings tras inings, los envíos de Changa sobre lo bajo, nada de velocidad supersónica, bordeando las esquinas, como dijo alguien: tirando bolas que parecían strikes y strikes que parecían bolas. Ahí está la clave, me explicaba con mucha paciencia mi tío Miguel. Lo importante es dominar, más que los ponches se trata de dominar a los bateadores y ciertamente salí complacido de mi primera visita al parque Latinoamericano. Fue una joya de pitcheo.

Después me enteré del riquísimo historial de Santiago “Changa” Mederos Iglesias, en el béisbol, dentro y fuera del país. De su constancia para salir adelante en el difícil arte del pitcheo. Su incierto debut en series nacionales, cuando el descontrol en sus envíos le limitaban un buen desempeño.

Sin embargo, se esmeró, se entregó al deporte que le apasionaba y hoy exhibe el récord de más ponches en una temporada (208) y el zurdo de más victorias con 17; ambas cifras alcanzadas en la campaña 1968-1969. Además en esa serie se convirtió en el primer lanzador en ponchar a veinte bateadores en un juego, el 30 de Enero de 1969ante el equipo de Camagüey.

Además, este serpentinero capitalino de endemoniada curva fue el primer zurdo que acumuló cien triunfos e inauguró el club de los mil ponches en los campeonatos nacionales. Este último hecho se concretó el 8 de marzo de 1975, tras dejar con el madero en el hombro a Walfrido Ruiz, en el estadio Latinoamericano.

Caramba; hoy se cumplen 31 años de la desaparición física de un gigante del box, uno de los peloteros que más he admirado en estos años. Cierto; fue el 15 de Diciembre de 1979 cuando mi tío Miguel llamó a mi padre por teléfono y le dijo: Reno acaban de anunciar la muerte de Changa en un accidente de tránsito, dícelo a Álvaro, él lo vio lanzar en el Latino.

Tres décadas después de su fallecimiento, «Changa» Mederos ocupa la quinta plaza histórica en lechadas propinadas (41), el sexto peldaño en promedio de carreras limpias (1,97) y el décimo en promedio de ganados y perdidos (647), debido a las 123 sonrisas que esbozó ante 67 fracasos.

En su expediente internacional se incluyen cinco campeonatos mundiales, dos Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Panamericanos de Ciudad México en 1975. Todavía se comentan los 21 ponches que le recetó a los mexicanos en los Centrocaribes de 1970 y el liderato en promedio de efectividad (0,00) en la justa del orbe de 1971, cuando fue escogido como el zurdo del Todos Estrellas.

A manera de conclusión les propongo el testimonio de Luis Zayas, en ocasión del homenaje al estelar zurdo en 2003, quien compartió con Changa:

«Reunía excelentes condiciones. Las curvas de Changa eran impresionantes y su velocidad por encima de las 90 millas causaba pavor. Buen sentido para lanzar».

Además comentó que Changa llegaba más temprano que nadie, casi dos horas antes del partido y cuando sus compañeros lo veían acostado y meditando decían: no hay equipo que pueda vencerlo.

Con 66 años, Luis ha estado muy vinculado al béisbol revolucionario como entrenador, manager y técnico en diferentes países del área. Estuvo al lado de Mederos con Industriales.

«Era muy trabajador y disciplinado; entrenaba fuerte y mantenía una conducta vertical con todos. Se cuidaba como un gallo fino. Era muy pulcro y sus zapatos relucían al mismo nivel de su uniforme. Se propuso mejorar el control y lo logró con mucha voluntad, convirtiéndose en un pitcher intransitable como aquella vez que le propinó 20 ponches a Camagüey», agregó con sentidas palabras.

Aporte estadístico: Osvaldo Rojas Garay.
Testimonio tomado del periódico digital Jit.

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