Héctor Popa: paradigma de generaciones

Por: Álvaro Álvarez Díaz
Foto: Roque Alonso

A partir del diálogo con personas que sobrepasan los setenta años, interesados siempre en el deporte, algunos llegaron de otras provincias y por distintas razones se establecieron aquí, otros nacieron en este hospitalario pueblo de Contramaestre, ubicado a unos 890 kilómetros al Este de La Habana, hemos podido indagar todo lo que tiene que ver con la interesante historia deportiva en el territorio y sus protagonistas.

Pueblos privilegiados, porque su arteria principal es la carretera central, Contramaestre y Baire, este último a unos ocho kilómetros al oeste del primero, con figuras que han escrito, casi en silencio, verdaderas hazañas en disciplinas prácticamente desconocidas hace más de cincuenta años, entre ellas el tennis de mesa, un deporte que llegó a convertirse en uno de los favoritos entre los habitantes de Baire.

En ocasión del homenaje a los veteranos y glorias deportivas, coincidiendo con los 49 años del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), tuve la oportunidad de localizar e invitar al diálogo a una persona que, para muchos, me incluyo, constituye un ejemplo de profesionalidad, voluntad y dedicación, por el significativo aporte que hizo en la formación y preparación de atletas de tennis de mesa para los centros de alto rendimiento.

Me refiero al Licenciado: Héctor Popa Salcedo, un entrenador que exhibe un amplio y riquísimo currículo, cuando del deporte se trate…

Periodista: ¿El tennis de mesa se practica en Baire hace más de cincuenta años?

Héctor: “ No, no, que va, recuerdo muy bien aquellos inicios, para contar esta historia es imprescindible hacer mención al padre del activismo deportivo en este pueblo, que cuando aquello no se le llamaba precisamente así, era una especie de voluntario, pero sin él no se puede escribir la introducción del deporte aquí, Antonio “Toño” Barruecos, él tuvo la iniciativa de armar una mesa, la ubicó en el antiguo Liceo, buscó dos raquetas y una pelota, se hacían colas para jugar, y así empezó este pueblo a jugar ping-pong, por cierto fue Ernesto López el primer entrenador”.

“En aquellos tiempos me designan coordinador de deportes en la zona, sin embargo me interesaba el trabajo de profesor o instructor como se conocía antes”.

Periodista: ¿Y de repente comienza en el voleibol?

Héctor: “Así es, no era mi propósito interrumpir el desempeño de otros compañeros que se perfilaban como buenos entrenadores, y los inicios fueron en el voleibol, pero me encuentro con una dificultad muy difícil de solucionar, resulta que en Baire no abundan los hombres altos, ese es un deporte que requiere de personas con elevada estatura, por eso decido entonces incursionar en el tennis de mesa”.

Periodista: ¿Con mejores condiciones?

Héctor: “Fue preciso el concurso de muchos aficionados, padres de los alumnos y una buena parte del pueblo, para lograr un espacio que nos facilitara la práctica del deporte y cumplir con los exigentes requisitos, como por ejemplo, local cerrado y techado, además de los implementos, pero bueno eso se fue resolviendo y en el primer año en competencias provinciales los muchachos me dieron el gran alegrón al ubicarse en el tercer lugar, después subimos al segundo, hasta llegar a la primera posición, y ahí estuve compartiendo algunos años ese privilegiado lugar con los equipos de Santiago de Cuba y Segundo Frente, que también presentaban excelentes selecciones”.

“El tennis de mesa llegó a convertirse en algo que me apasionaba, una vez en una competencia perdí la voz porque me emocionaba demasiado, apreciar el desempeño de esos niños que hacían un sacrificio extra para poder cumplir con los intensos entrenamientos, a veces en la noche, era algo impresionante el valor y la entrega que demostraban en la competencia ante cualquier rival”.

Periodista: ¿Esa entrega suya, tuvo su recompensa?

Héctor: “ Evidentemente. Recuerdo que una de las áreas que mayor aporte hacia a las delegaciones santiagueras a los juegos nacionales escolares era precisamente la nuestra. Así descubrimos a la talentosa Sandra Mustelier Méndez, una atleta que desde los seis años demostró sus habilidades, hoy integra la preselección nacional de mayores, y en la categoría juvenil llegó a obtener medallas de varios colores. En los últimos juegos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) integró el equipo nacional y concluyó con presea de oro por equipos y bronce individual”.

Periodista: Sin embargo, llama la atención que usted me habla de lo que fue el área de tennis de mesa en Baire… ¿y ahora?.

Héctor: “La situación es muy difícil, yo estoy jubilado, pero siempre me doy una vuelta por la instalación y el panorama es muy distinto, la estructura constructiva está muy deteriorada, aunque se le pasó un poco la mano en estos días, le colocaron el techo porque se mojaba toda, le cambiaron algunas ventanas, pero las raquetas están en muy malas condiciones, los resultados han empeorado mucho, hoy se ubican en quinto o sexto lugar. Para llegar a la vanguardia de la provincia necesitan mejores condiciones”.

Periodista: Gracias Héctor.

Adentrarme en la historia deportiva del municipio de Contramaestre es el propósito, porque son testimonios que enriquecen el acervo cultural de sus habitantes. Está demostrado que se escribieron páginas gloriosas, en lo individual y lo colectivo, seguiremos en el empeño para que salgan a la luz y el pueblo le rinda homenaje permanente.

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Archivado bajo Baire., Contramaestre, Glorias deportivas., historia, INDER., Sandra Mustelier, talentos, tennis de mesa, Veteranos

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