Condimento al espectáculo

Por: Álvaro Álvarez Díaz
A través de los años, desde 1962, la serie nacional de béisbol se ganó el calificativo de; mayor espectáculo deportivo en Cuba, y para nadie es secreto que esta disciplina, desde mucho antes, me atrevería a decir que desde el mismísimo 27 de Diciembre de 1874, fecha de celebración del primer juego oficial de béisbol en este país, se convirtió en el gran pasatiempo nacional.

Riquísima historia exhibe este deporte en la Isla, desde los Esteban Bellán, Emilio Sabourin, pasando por Miguel Ángel González, Martín Dihígo, Conrado Marrero, Willy Miranda, hasta Aquino Abréu, Manuel Alarcón, Pedro Chávez, “Changa” Mederos, Rigoberto Rosique, Antonio Muñoz, Luis Giraldo Casanova, Orestes Kindelán, y muchos otros que harían interminable la relación.

Cuantas hazañas se han protagonizado en más de ciento treinta y cinco años de béisbol en Cuba, sin embargo la presencia de los aficionados en los estadios disminuye en cifras alarmantes, a veces no superan los mil, en parques que por tradición albergaban multitudes.

¿Qué ha pasado?…¿Se ha perdido el interés?..¿Por qué?…Muchas interrogantes pudieran suceder a las anteriores, sin embargo, a juicio nuestro, se requiere, ¡¡¡¡URGENTE!!!, de incentivos, pero de incentivos en todos los sentidos, no se trata sólo de entrar y salir corriendo al terreno en menos de dos minutos, y limitar las consultas de lanzador y receptor a una por entrada, en esta última con el respeto que merecen los federativos, eso es falta de profesionalidad.

En múltiples ocasiones he oído decir que existe la carta de pitcheo, donde se describe cada uno de los jugadores contrarios, que es analizada por el lanzador junto con su entrenador y como es lógico debe estar el receptor, ¿creo yo?, entonces, si todo esto se cumple, sobran las conferencias en medio del ining.

La regla de los doce segundos entre lanzamientos, la zona de strike, la limitación de las entradas “innecesarias” de los entrenadores a conversar con sus lanzadores en el box, constituyen medidas que, si de verdad se aplican, con la seriedad y el respeto que merece el que está sentado en las gradas, se gana en agilidad, es verdad, sin descartar la entrega en el terreno de cada pelotero, cualquier síntoma de apatía debe ser tenido en cuenta por el manager.

Ahora bien, soy del criterio, que los organizadores en provincias o nación, de los juegos de béisbol, deben darse cuenta que se trata de eso, de un juego, es un tiempo de diversión para la familia, no puede convertirse en un castigo, en una tortura, los altoparlantes a todo volumen en algunos estadios, es sinónimo de incultura, las ofertas de gastronomía deben mejorar en calidad y variedad.

Conozco de los esfuerzos que se hacen para lograr también, calidad en la información que se brinda a los aficionados, la prensa, incluso para los mismos protagonistas, por intermedio del eficiente trabajo de todo un equipo de especialistas, pero faltan algunos elementos que harían más atractivos los desafíos y todo lo que se mueve alrededor de ellos.

Hoy en el mercado se venden gorras a precios asequibles, (0.50 centavos CUC o lo que es lo mismo 12:50 en moneda nacional), ¿por qué no están a la venta en los estadios?, otros souvenir pudieran incluirse entre las opciones, para los niños que acuden con sus padres a presenciar la actuación de sus ídolos, incluyo las famosas postalitas con la imagen de los jugadores y al dorso su desempeño nacional e internacional. Todo esto forma parte del espectáculo y la afición cubana lo agradecería, además constituyen incentivos para ese niño que quizás se interese por la práctica del deporte.

A veces la emprendemos contra los profesionales, porque prefieren el dinero por encima de la dignidad y el patriotismo, sin embargo nos han enseñado a respetar la profesión, tiene que haber disciplina táctica y excelencia técnica, de lo contrario se reducen las posibilidades de alcanzar los objetivos.

Aunque no voy a cerrar el capítulo, estamos enfocados en el inicio de la serie, por cierto con algunas ausencias notables, en esta primera parte, como por ejemplo Michel Enríquez, Carlos Yanes, Eduardo Paret, Yohandri Urgellés, Elier Sánchez (pitcher zurdo de Camagúey), y Ernesto Molinet (camarero de la Habana), todos por diversas dolencias.

1 comentario

Archivado bajo beisbol, Dihigo, espectáculo, excelencia, jugadores., Kindelán, serie nacional

Una respuesta a “Condimento al espectáculo

  1. Todo esto se une tambien a que en la actualidad no hay peloteros de la calidad de hace unos años. Esos peloteros que arrastran multitudes.
    Pacheco, Kindelan, Pierre, Casanova, Rogelio Garcia, Victor Mesa, Gurriel, y un largo etc.
    La motivacion creo que no solamente debe ser para el “respetable”. Hay carencia de motivacion hacia los peloteros.
    Mi humilde criterio es que si los estímulos estuvieran a la altura de su verdadreo sacrificio, esto los convertiria en atletas mas comprometidos, y, en consecuencia, su rendimiento seria mayor.
    Con atletas Estrellas (de los de verdad), aunque sea 2, ó 3 por equipo, los estadios volverian a llenarse de los miles de aficionados
    que en otra época no se perdian un partido.

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